Invisible

Indiscutiblemente algo le había sucedido aquel año. Como le habían explicado era posible que no existiera relación alguna entre las experiencias vividas y su estado de ánimo, quizá porque este último respondía a la carencia de cualquier situación que fuera más allá de lo anecdótico o rutinario. Lo cierto es que siempre había huido de la monotonía y no porque fuera una persona nerviosa, ansiosa o angustiada, es que la idea de que el tiempo solamente dejara arrugas en su piel la atormentaba; como el granizo que araña y escuece pero no moja.

Tachaba con una cruz cada día que quedaba atrás en el calendario pero se resignaba a arrancar las hojas con la esperanza de hacer de ellas y su tinta un fragmento interesante para un editor de moda. ¿Cómo era posible que aquella niña que de una piedra sacaba una pelota hubiese desaparecido, sin más? Las babosas a ambos lados del camino en un día de lluvia ya no inspiraban canciones, sólo componían para ella un símil doloroso con su vida que más que elevarse se enraizaba y acercaba de forma vertiginosa al núcleo candente de su propia destrucción. Los primeros meses asomaban aún verdes y azules retazos desde Seguir leyendo “Invisible”

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¡Jod*r con el viejo!

Ocho y media de la noche. Doce horas fuera de casa y la mochila en mi espalda parece pesar el doble que esta mañana. No es que cargue más peso, es que mis fuerzas flaquean, y cuando entro en el autobús, un euro por un asiento, me encuentro en la coyuntura de cederle mi sitio al pobre anciano que se ha subido tras de mí y que sin duda ha visto el esfuerzo de mi espalda reflejado en mi cara. Él no ha pagado más que yo, él no usa bastón o muleta y, por las circunstancias, él se ha convertido en Sansón (aunque su calvicie pudiera decir lo contrario) mientras que yo podría formar equipo con sus compañeros de parchís y acabar convertida en carne de cañón, expuesta sin miramientos a sufrir cualquier clase de daño. Exhausta. Pero aún así me ha mirado y murmullado, y sin saber lo qué ha podido mascullar entre dientes o dentaduras, como si suyos fueran los poderes divinos, me he levantado y sonriente le he cedido mi asiento, avanzando así por los episodios de la falsedad, laresignación, el enojo, la rabia, el resentimiento y el odio, la construcción afectiva de mayor riesgo para nuestra salud emocional que sin duda acabará por destruirme Seguir leyendo “¡Jod*r con el viejo!”

Bin Laden y otras lindezas

He leído este artículo, escrito por Mario Conde en el blog de su “Fundación Civil” y en vista de que para opinar he de pagar (o donar) 30€, me veo obligada a exponer mi opinión en este espacio:

Bajo ningún concepto debería romperse la linea que separa el odio, el terror y la venganza como ley motriz, de la impartición de justicia dentro de un marco legal y en respeto de los Derechos Humanos, de hacerlo nada quedará que nos haga completamente diferentes de quienes creen tener derecho a la venganza.

Con la pena de muerte nos tienen engañados como a borregos: el asesinato se aprueba y autoriza siempre que el delito haya sido juzgado. En el caso de Bin Laden parece que el delito ha sido juzgado por el pueblo, como en el asunto de Bildu donde “la decisión jurídica se ajusta a la política, o cuanto menos al sentir social mayoritario”, claro que en esta última cuestión nadie se ha tomado la justicia por su mano. Seguir leyendo “Bin Laden y otras lindezas”

Aprender a pensar

“He comenzado a desarrollar una escalada frenética en mi número de posts tanto en Twitter como en Facebook en mi ahínco por alcanzar notoriedad”, ¡JA! Resulta que si mi día a día únicamente llama la atención de unos pocos, la rutina del mundo entero conseguirá colocarme en cabeza de cartel del interés general. Internet está plagado de feeds con las noticas más actuales, sólo he de interesarme por alguna de ellas y hacerla mía al publicarla en una de tantas redes sociales junto a mi humilde opinión; cuanto menos mi proceder será llamativo para quien sea capaz de ver más allá del ego ergo yo, molesto para quien la Tierra además de seguir siendo plana, no alcanza a ver más allá de su vecino del cuarto y el mando a distancia en prime time. Me he convertido en activista social, en voz del boca a boca internacional.

En los últimos meses se ha venido desarrollando en el mundo online el movimiento #Nolesvotes, iniciativa llevada a cabo en primera instancia por empresarios, profesores, abogados… que han querido recoger un sentimiento de muchos y pretenden (pretendemos) concienciar a los ciudadanos españoles de cara a las elecciones del próximo 22 de mayo. Nuestro voto es valioso y se trata pues de recuperar el sentido de la democracia donde los partidos políticos sean la voz delpueblo y no la voz para el pueblo. Surgió la idea tras la aprobación de la Ley Sinde en manos de PSOE, PP y CiU, ley que permite censurar Internet por vía administrativa sin una intervención judicial que garantice la tutela efectiva de los ciudadanos. Seguir leyendo “Aprender a pensar”

“Pa’ opinar hay que saber”

Sobre el caos informativo que nos llega de Japón, la central de Fukushima y el aluvión de opiniones sin fundamento, he de decir lo siguiente: pienso que las nucleares son como los aviones, seguras hasta que hay un accidente y el miedo se apodera del pueblo llano durante un tiempo hasta que todos volvemos a cerciorarnos de que estamos más seguros volando que conduciendo. También es cierto que en Japón hubo un fallo en las predicciones a pesar de que “La Agencia Internacional de la Energía Atómica advirtió del peligro hace dos años” (leer http://t.co/OSxuCV5). No es como para establecer comparaciones con Chernóbil ni como para desear que “todos los aviones dejen de volar”, pero como SIEMPRE ocurre (y en Wikileaks son expertos), se nos oculta información diariamente (ver http://t.co/Ozcy8Qe) y por supuesto la radiación que se ha escapado de Fukushima hasta ahora es incluso menos contaminante que someterse a un TAC, pero yo no me fío y mis nada halagüeños pensamientos junto con mi falta de confianza en la prensa internacional me llevan a imaginarme lo peor.

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Cásate conmigo

De nuevo en mi camino de vuelta a casa me encontré prestando atención a uno de esos escaparates llenos de instantáneas capaces de resaltar nuestros peores defectos: una tienda de fotografía. Y allí los hombres y mujeres en parejas de 2, una de blanco y el otro de negro con las caras de la felicidad más real, pura y… jajaja, eso no me lo creo. Os explicaré por qué.

Sí, sí, sí quiero; así es como comienza ese gran día; así es como comienzan todas las grandes historias de una vida adulta. Ahora plantearé ciertas preguntas al respecto:

– pregunta número uno: ¿por qué el hombre es quién propone y la mujer quién dispone? Realmente me considero una persona de mente abierta pero para ver como un individuo XX se sienta a esperar como su pareja XY (también barajo las opciones XX-XX, XY-XY, pero de eso hablaremos otro día) le propone matrimonio, opino que sobra mucho espacio en mi amplitud de miras. Mujeres del mundo, enterrad los días en que vuestras caderas se movían al compás del duro trabajo de los hombres que alimentaba y mantenía a la familia. Si queréis casaros, decidlo, tiraos en paracaídas y escribid en él lo primero que se os ocurra para que todo el mundo pueda leerlo.

– pregunta número dos: ¿por qué si no crees en Dios te empeñas en que la Iglesia oficie la ceremonia? ya sé lo que todo el mundo contestaría a esta pregunta: “es que quiero hacerlo de blanco”, “es que menudo disgusto se lleva mi madre si un cura no bendice mi santa unión”, “es que ya le prometí a mi sobrino que llevaría las arras”…  Seguir leyendo “Cásate conmigo”

Te odio

¡No más!

¿Por qué estás ahí y pareces indiferente? Sabes martillearme con gusto y luego te escondes, no ofreces ayuda. ¿Cómo quieres que confíe en ti? Siempre haces lo mismo, juegas conmigo y luego me dejas tirada. Estoy cansada de ser una marioneta, no puedo escapar porque no me dejas pensar. Tú me controlas. ¿Será así por mucho tiempo? No te aguanto y sin embargo no puedo vivir sin ti. No soporto tus penas ni tus lamentaciones, tus palabras, tus consejos. Quieres que me sincere, aquí lo hago y sigues con la misma parodia. Cada día me matas y me devuelves al pozo sin fondo. Sobrevivo sin ti, pareces ayudarme y con hipocresía me animas a ponerme en pie. No lo hagas, no me ayudes, ni lo intentes. Vuelve por donde has venido, escóndete y déjame ser yo. Húndete tú en el pozo y sé tú quien hora tras hora no puedas respirar. No entiendo que sin ti no haya vida, pero es que no puedo, no quiero seguir llorando porque no me quedan lágrimas. No deseo verme morir por dentro. No me humilles. Ni me hables.

¡NO QUIERO SEGUIR ESCUCHÁNDOTE, MALDITA MENTE, MALDITA CONCIENCIA!